Las dudas son una mierda. Si, ustedes me diran, "¿Te parece literario, bonito, interesante, ese comienzo?" No hay otra forma de decirlo. U-NA MIER-DA.
Las dudas son monstruitos sigilosos que te mordisquean las tripas y te hacen pensar, y volver a pensar, y pensar otra vez cada paso que vas a dar. Es difícil de entender si lo explico así, tan a la ligera, tan mal dormida, tan llena yo misma de dudas. Pero al final, todos las tenemos, como parásitos molestos. Y de vez en cuando aparecen esas personas. Gente común y corriente que no tiene nada de corriente ni común, porque se sacude las dudas como los perros las pulgas y actúa. Gente que entiende que la mayoría de los errores no serán importantes dentro de un año. Gente que elige, que decide, y decidiendo se es feliz. Me gustaría frotarme contra esa gente a ver si se pega la asertividad, esa palabrita, tan "recursos humanos", tan adorno de curriculum vitae, y sin embargo tan columna vertebral del destino.
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