Ser perfecta, correcta, aplicada. Todo en su lugar, 24/7, una reciente obsesión por la limpieza que no hace más que apilarse sobre su listado infinito de obsesiones.
Siempre hay algo que leer, algo que ver en la televisión, algo que escribir, algo en qué pensar. Juega con su mente como el amo con el perro, tirándole una pelota para que se vaya lejos. Pero es tan rápida su cabeza que tiene que inventar distracciones todo el tiempo, para que se vaya lejos, hasta para poder dormir,
Agua con limón, un desayuno impecable, frutas en la cartera, moverse todo el tiempo no vaya a ser que al quedarse sentada la nena gorda la venga a buscar. Fuck you nena gorda. Fuck you y todas tus consecuencias.
Soñar con un trabajo que la haga feliz, que también lleva tiempo. No desesperar. Aferrarse a los cajeros automáticos cargados del fin de mes, arrastrarse un día más, enjaularse.Pero claro, siempre impecable, rigurosa, exigente, responsable. Pero claro, ¿cómo sería de otro modo?
Dejarse salvajear de vez en cuando, porque el cuerpo lo pide. ¿Pero qué pide el alma? No me hagas preguntas que no sé. El cuerpo pide, le damos lo que quiere. Caprichosa, como siempre, consumiendo sin pudor las delicias de no estar atada a nada. Pero la cama la aplasta igual.
No está el lunar. Tampoco el humor absurdo. No está el encanto chiquilín. No está la gracia de medirse como dos leones a punto de atacar. No estan tantas cosas y el puente se quemó, se hizo cenizas, y ella sostiene entre los dedos chamuscados la cerilla consumida.
Trabajar, estudiar, moverse, crecer, progresar, demostrar, exigir, resistir, existir, no tener tiempo. ¿Tiempo para qué? Esa es la gracia de no tener tiempo.
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