lunes, 16 de septiembre de 2013

El equilibrio del mundo



Recorriste un largo camino chiquita. Quien te ve te desconoce, se desconcierta, patina. Te rebelaste contra monstruos y arlequines por igual. Elegiste. Te eligieron. Te descartaron, descartaste, te fugaste. El mundo es absurdo y vos bailas el son raro de los que sientes, y a veces te cuesta,  y a veces no. Escribis pavadas porque el tema es escribir, de una forma y otra, te inspire lo que te inspire. Escribis convencida de que no te va a gustar pero seguis, porque llueve afuera, y por dentro, y en todos lados llueve. Entonces no queda otra que armarse un bote de letras y salir a navegar, porque vos seguis acá y también sigue la ciudad con sus luces y su gente y su ruido infernal. El infierno nunca pareció tan musical. Los oídos se despliegan, y vos también sos luz, y ruido, y gente. Sos un infierno en frasco pequeño, inquieta y curiosa como una niña, rompiendo espejos porque sí. No es fácil el reflejo ,pensas sacudiéndote las gotas del pelo. Lo lindo del día de lluvia es que si vas llorando la gente no lo nota y si vas riendo te volves un faro. Escribis estupideces. No estas  conforme, pero te da igual. Lo importante es escribir.
Escribir y echar el ancla para no zozobrar porque acá hay una tormenta y hay que paliarla como sea. Se vino Santa Rosa. Vos ya no sos ninguna santa. Bienvenida a la adultez.

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