lunes, 19 de agosto de 2013

Two steps on the water.

Esa puta costumbre de luchar por mantener el control a toda costa.
Alguien que me explique, por favor, ¿cómo mierda se suelta el volante? Eterna salteadora de caminos, montada a los container desde que tenés uso de razón.

(The hounds of love are calling)

Tener el control, igual que sobre el lápiz y el papel. Pero la vida no es así.  Queres pero no queres porque claro, atenta contra vos, contra tu independencia, contra tu orgullo, ¡faltaba más! Ser vulnerable no es opción, claro que no, ser como las demás, escalofríos en el cuerpo.

(I've always been a coward)

¿Y por qué será que las otras se ríen? No sólo las Susanitas, también las Mafaldas. Mafaldas que han comprendido hay su fortalez incluye la entrega, saltar el precipicio, cerrar los ojos y escuchar, escucharse. ¿A qué le tenes tanto miedo vos?

(I feel ashamed to be there)

Vergüenza de las marcas que llevo entre los huesos. Vergüenza de mi torpe sonrisa, de mi cariño chiquitito, como yo, imperceptible. Vergüenza de bajar la guardia mientras que duelen las comisuras de tanto andar mostrando los dientes.
Vergüenza de escapar y no saber. Vergüenza de no quedarse hasta el final. 

Vergüenza de ser independiente hasta de tu propio corazón. De desnudarte como estrategia para que no se vea esa que sos, bajo la piel, bajo el intento de ignorar que en la cama todos somos un poco vulnerables.

(Help me someone, help me please)

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario