Cortito y al pie.
Lo que pasa, Buenos Aires, es que vos y yo tenemos cosas en común. Ambas somos tan ariscas y desangeladas al principio. De repente una caricia, un zumbido en los oídos, y nos acurrucamos, vos bajo un cielo estrellado y yo entre las sábanas. Perdemos el sentido y somos libres. Insistimos en jugar a las chicas malas. Pero debajo de eso ambas somos un viento que necesita aunque sea una vez parar en algún lado, y dejarse ser, y dejarse estar. Será por eso que te quiero tanto, caja musical, porción de universo, tan dueña de vos misma como yo.
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