domingo, 21 de agosto de 2016

Coming of age

De repente, un domingo por la tarde, te das cuenta que las películas que relatan los conflictos de los veinti-casitreintañeros ya no representan un universo ajeno. Te pertenecen. La identificación funciona a un nivel superior, tan profundo, penetrante, intenso, que no es hasta ese momento que descubrís que creciste. Ahí, sentado en el futón, pensando en que mañana se labura y así funciona el mundo (mal, pero funciona), con tu gato presionando descuidadamente las teclas, te percatas de que las preguntas adolescentes, y sus precarias respuestas, dejaron de ser misterios para vos. Que ahora hay otros interrogantes, laberintos de sentido en los que no alcanzan los caminos de miga de pan ni atarse un hilo a la cintura, porque la respuesta es perderse una vez y otra y otra...

...Te hacen creer toda la vida que la adultez es el final del viaje. ¿Qué sabén ellos?

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