jueves, 13 de febrero de 2014
Hey, brother, welcome...
Pasa, pasa, ¿no ves que no hay fila?
Hace rato que te estaba esperando. Firmá acá, acá y acá. Listo, ponete cómodo, en 10 minutos vas a llegar
El pasillo es largo y un poco oscuro, pero paciencia, todo llega. Llegamos hasta acá los dos como una primavera larga y duradera, resistiendo los inviernos, la muerte de la inocencia. No creas que te suelto la mano, no. Me estoy soltando yo, nada más, yéndome, no importa donde. Despacio, uno por uno, tus dedos se despegan de los míos. No te aferres, creo que es hora de que dejes de dar vueltas en redondo por los sitios que una vez elegí mostrarte, entregarte, permitirte.
No confundas esto con la muerte. Es otra forma de vivir, un poco más etérea, más difusa. No es sencillo vivir en los recuerdos, yo lo sé. Yo también fuí la musa de una mente inquieta, la esperanza de un desesperanzado, y muñeca rota, tu muñeca, guardada en un cajón.
Salís de mi cama, entras al panteón, a mi colección de almas de crayón, esas con las que me gusta crear. Voy a hacer de ahora en más todo lo que quiera con vos, matarte, revivirte, incendiarte, recordarte, y amarte un poco, de a ratitos, cuando tenga tiempo. Bienvenido a mi tintero, prometo hacerle honor a todos tus colores (y a la sombra que te trajo hasta acá).
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario