martes, 3 de diciembre de 2013

Let's play God.

Entonces se vendría una bola de fuego gigante, y todo lo que te deshace estaría deshecho. Volverías a ese árbol para treparlo esta vez aunque te de miedo la altura y, tal vez, cuando vuelvas a este punto en el espacio no te de miedo subir alto (para nada).  Seria divertido desviarle de un soplido las carabelas a Colon. Plantar en las cabezas de todos la fuerza intensa de ser dos, ser tres, ser cien, ser mil. Que de pronto en esas cabezas crezcan campos de flores sin espinas ni prejuicios, como orugas que se arrastran y comen todo lo que encuentran. En el momento adecuarse callarse, y al momento de callar, ve que se cae una estrella del cielo como un contador de deseos gigante, diciendote, advertidiendote: "Esto no dura siempre". ¿Y lo que sí duraba para siempre? Volverías al lugar seguro una vez más, al refugio.Tal vez aprenderias a disfrutar más en lugar de empecinarte en recostarte boca arriba y dibujar fantasmas, poco a poco.
Mi vida, charquito de agua turbia.
Y volvería...¿qué no volvería? Volverían las milongas, las tertulias, los dragones. Volverían las noches hirvientes de olor a verano. Volvería el gesto cómplice, volvería la soledad de la quinta, se recuperaría aquello que se pateó tan lejos como una chapita caída. Volvería el amor que mamá y papá perdieron, volvería el amor que después ganaron, volverían los secretos a media voz bajo una sábana, con una linterna, cuando todos somos eternos. Y si de eternidad se trata, también volveríamos a ser eternos,locuaces, encendidos. Le diríamos a Adan y Eva que se rebelen, que mastiquen la fruta prohibida mirando a los ojos a Dios, que la saboreen, que se relaman, que sientan que son un cuerpo y no que lo tienen. Los obligaríamos a correr atravesando la niebla. Sería para un juzgado la condena de Caín y para una travesura el patio de la escuela, siempre igual, con la pintura descascarada. Seríamos más niños que adultos porque nos daríamos cuentan de quién es el maduro por fin. Saltarías a la soga sin temor a caerte de frente, asi el piso no se hace paredes que te vienen a buscar. Que le teman a tus saltos. Que le teman a tus silencios. Que te tema el miedo.
Volverían los 30.000 llevando de la mano a aquellas, a aquellos, y a nosotros también. A nosotros nos arrastrarian con fuerza para enterrarnos la cabeza en nuestra propia miseria, en los esqueletos que nos cuelgan de la sien.  Te pediría que te quedes. Donde puse una patada pondría una caricia y sonreiria, pensando como ese cambio es el aleteo de la mariposa, que vuelva, que vuela, se posa sobre los escombros y arma el castillo de nuevo. Dirías más "Te quiero", más "Perdoname" y menos "Me asusta".
Volverías a la raiz del tiempo ,a lo que te hizo nacer y estar, y concluirias que no sirve para nada, la razi, la estúpida raíz, mordete la raiz y si podes mordemela a mi.  Mordete la nariz y mordemela a mi. No soy profeta. Soy una luciérnaga borracha de sol.

No hay comentarios:

Publicar un comentario