lunes, 8 de julio de 2013

Darse a luz

"La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis, se supera a si mismo sin quedar ‘superado’."


La clave está en parirse a uno mismo. Parirse todos los días. 

El parto es siempre una cosa incómoda. Uno se siente desnudo, expuesto, absurdo, algo grotesco, casi payasesco. Es el día después de una suerte de Big Bang donde las certezas se hacen añicos en el piso y rodamos en el polvo de las antiguas verdades. Y yo pregunto, ¿qué mejor? ¿Qué mejor que no dar nada por sentado? ¿Qué mejor que darse cuenta que ese fantasma que llamamos destino es el rastro de nuestros pies, de nuestra sangre, del parto eterno, de ser, siempre ser?
Me gusta pensarme como un rompecabezas complicado, de esos de mil piezas, y armarme, desarmarme, partirme (y también partir, dejar, volar). Me armo como quiero, llevada por la locura. Dejo de contar las piezas. Me doy el gusto de jugar a la princesa y de ser la chica rara, con delirios de bohemia. Me gusta jugar a armar el rompecabezas de los otros, a adivinar historias en el colectivo lleno, a conectar cables y a cortarlos, hacer explotar. El cielo y el suelo son una moneda un poco sucia que da pena tirar, que se atesora, que se pone en un cuadrito en la pared. Y entre ese cielo y ese suelo estan las letras como sangre, como risa, como sudor, como saliva. He aquí mi forma de parir y de existir. De desarmar el rompecabezas y volverlo a armar. Armar a la mitad, armar entero, armar torcido. Yo pienso que la crisis es la patada en la puerta. De ahí en más, uno juega a dibujarse a lápiz, y borrar, y garabatear. Bienvenidos monigotes. Tengo más de mil colores con que pintar.


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